Cuando una persona subestima a otra, o bien, una persona se subestima, jamás podemos esperar nada bueno. Pues por muchos es bien sabido, que subestimar a alguien puede entenderse como exceso de confianza, arrogancia, o incluso soberbia, tal como lo demostró la liebre en su carrera con la tortuga. En este episodio te comparto 3 historias que hablan de ello y nos ayudan a reflexionar al respecto.