La magia que siempre exudó la supercarretera hoy se hace presente en un capítulo en que al Edo para variar la falla el acercamiento tecnológico (seguimos en la sospecha que lo echaron de la casa) y nos presenta un exquisito gusto de todos sus conductores por la información bélica, lo que explica la anómala forma de relacionarse que sostienen entre ellos.