El 60% del nitrógeno aplicado a los cultivos se pierde en el ambiente, ocasionando efectos adversos a la economía, la salud y el medio ambiente. Aquí conversamos sobre el camino que recorre este nutriente desde la fertilización, hasta alcanzar otros ecosistemas y sobre las estrategias necesarias para incrementar la eficiencia en la que las plantas lo absorben, para disminuir estos impactos negativos e incrementar así la producción de alimentos de calidad.