Cada vez usamos más la inteligencia artificial… pero casi nunca nos detenemos a pensar qué estamos cediendo a cambio. En este episodio me clavo en ese tema desde lo cotidiano: privacidad, coherencia, contradicciones y esa relación rara que ya tenemos con la tecnología.
Porque sí, la usamos todos los días. Pero también hay banda que decide no hacerlo. Y ahí es donde empieza lo interesante: ¿qué tanto es convicción, qué tanto es miedo y qué tanto simple costumbre?
Hablo de la diferencia entre decir algo y vivirlo de verdad, de cómo algunos prefieren mantenerse fieles a sus ideas aunque eso implique ir contra la corriente, y de cómo otros (me incluyo) ya aceptamos que estamos siendo trackeados constantemente y aprendimos a vivir con eso.
También toco ese punto incómodo: la IA ya no es solo una herramienta. Empieza a comportarse como sistema, como red, como algo que aprende y se organiza. Y eso emociona… pero también da cosa.
No es un episodio alarmista, es más bien una reflexión honesta sobre el momento en el que estamos viviendo y la relación que cada quien decide tener con la tecnología.
Al final, creo que no se trata de decidir si la IA es buena o mala, sino de ser conscientes de cómo la usamos y qué lugar le damos en nuestra vida. No todo tiene que ser extremo: ni entregarle todo, ni cerrarte por completo. Se trata más de entender, cuestionar y elegir con intención.
Porque sí, la tecnología va a seguir avanzando contigo o sin ti. La pregunta es desde dónde te quieres parar tú frente a eso.