Te levantas, haces cosas, trabajas… y cuando te das cuenta, ya se acabó el día.
¿Pero cuánto de ese tiempo fue realmente para ti?
Este episodio nace de darme cuenta de algo medio incómodo: casi no tengo tiempo para mí. Y no porque no exista… sino porque la mayor parte del día se va en cosas que tengo que hacer.
Hablo de ese filtro bien simple pero incómodo: si algo lo haces porque “tienes que”, entonces no es tiempo tuyo. Trabajo, traslados, limpiar, cocinar… todo eso ocupa horas, pero no cuenta como tiempo para ti.
Y cuando lo puse en números, pegó.
Más de 12 horas del día… para tener, con suerte, una sola hora realmente mía.
También me meto en esa necesidad de querer más tiempo. No para hacer más cosas… sino para hacer cosas que sí quiero. Crear algo, probar ideas, incluso cosas tan simples como leer cómics sin sentir que estoy “perdiendo el tiempo”.
Porque antes me pasaba eso: si no estaba siendo productivo, sentía que estaba fallando. Y ahora estoy aprendiendo algo distinto… también necesitas tiempo para existir, para descansar, para no hacer nada.
Y sí, suena simple, pero no lo hacemos.
Este episodio conecta con el 76, sobre el control. Porque al final, el tiempo es otra forma de control… y pocas veces lo tienes tú.
Aquí no hay fórmula mágica, pero sí un ejercicio claro:
date cuenta de en qué se está yendo tu tiempo.
Y luego decide qué quieres hacer con lo que te queda.