Lloraba por todo. Hasta que aprendí a bloquearlo. Y fue entonces que perdí esa parte sensible de mí.
Crecí como una piedra. Y dejé de tener el poder sobre mis emociones.
Hoy quiero contarte mi historia. Y decirte cómo aprendí a cambiarla.
Usar mi energía femenina fue la clave. Y tal vez no tiene nada que ver con lo que te estás imaginando.
¿Ya sabes qué hacer con esa parte de ti que es más vulnerable? Hablemos de eso. Porque el sábado pasado tuve un encuentro que me recordó muchas cosas. Tal vez a ti te sirva.