Este episodio no habla de velas, rutinas perfectas ni frases bonitas. Habla de cansancio real. De cuando crear deja de fluir no por bloqueo, sino por sobrecarga. Aquí reflexiono sobre la productividad como violencia interna, la creatividad que también vive en lo cotidiano —decidir, organizar, cocinar, resolver— y la importancia de gestionar energía antes que exigirse resultados.
Un episodio para quienes ya no quieren rendir más, sino sostenerse mejor.
Para entender que el bienestar no siempre se siente bonito, pero sí posible.