No es un episodio de finanzas. Es un episodio de autoestima con recibos. Lo que cobras, lo que aceptas sin chistar y lo que nunca te atreves a pedir dice más de cómo te ves a ti mismo que cualquier título o certificación. Tres minutos para revisar la historia que te estás contando sobre lo que mereces — y empezar a cambiarla con algo más que buenas intenciones.