Somos participantes de la naturaleza divina de Dios, esa naturaleza incomprensible, inescrutable de Dios que nos hace ser elegibles para Él. ¡Cuanta Gracia!
Somos participantes de la naturaleza divina de Dios, esa naturaleza incomprensible, inescrutable de Dios que nos hace ser elegibles para Él. ¡Cuanta Gracia!