El camino de Jesús lleva sus altas y sus bajas, pero es siempre gratificante y fructífero reconocernos siervos de Él. También es de resaltar como ponemos nuestros dones y talentos porque muchas veces sin darnos cuenta somos anti-testimonio de aquello que tanto defendemos y amamos. Hoy Sara y Sofia nos cuentan su historia y como desde ella construyen iglesia para así transformar su entorno.