Como niños vivimos la vida de una manera y como adulto, bien es cierto, la podemos vivir de otra totalmente distinta. Pero a veces volvemos a mirar la vida con los ojos del niño y vemos repentinamente de otra manera nuestro día a día, nuestros padres y amigos. Si volvemos a nuestros orígenes descubriremos algo muy interesante, ya que al final todos somos meramente traumas de la infancia; una parte de nosotros siempre tendrá todo que ver con lo que nos pasó de chicos.