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El fascismo no es solo un fenómeno histórico, sino unamanifestación de lo que he denominado "fracaso de la inteligencia social".
Se centra en cómo las emociones colectivas y la renuncia a la responsabilidad individual permiten el auge de sistemas autoritarios.
Hay que relacionar el éxito de los regímenes fascistas con una actitud pasiva de la sociedad, con una “pereza democrática”. El fascismo prospera cuando el ciudadano prefiere delegar su libertad y responsabilidad en un "líder salvador" para que le solucione los problemas, evitando así el esfuerzo que requiere la deliberación democrática.
Se podría describir el fascismo como un sistema que moviliza pasiones primarias (miedo, odio, orgullo nacionalista) para anular el pensamiento crítico. El antídoto es la "inteligencia crítica", la única capaz de frenar el dogmatismo y la sumisión.
Llamar a alguien "fascista" o "comunista" de forma indiscriminada es hoy un síntoma de crispación política y un "insulto perezoso" que sustituye a la argumentación.
En "La Vacuna contra la insensatez" propongo fortalecer la educación ética y ciudadana para evitar que la sociedad vuelva a caer en los mecanismos psicológicos que permitieron el ascenso de los fascismos en el siglo XX.
Recuerden: Todos podemos caer en él. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Precaución.
Atribuciones:
By José Antonio MarinaEl fascismo no es solo un fenómeno histórico, sino unamanifestación de lo que he denominado "fracaso de la inteligencia social".
Se centra en cómo las emociones colectivas y la renuncia a la responsabilidad individual permiten el auge de sistemas autoritarios.
Hay que relacionar el éxito de los regímenes fascistas con una actitud pasiva de la sociedad, con una “pereza democrática”. El fascismo prospera cuando el ciudadano prefiere delegar su libertad y responsabilidad en un "líder salvador" para que le solucione los problemas, evitando así el esfuerzo que requiere la deliberación democrática.
Se podría describir el fascismo como un sistema que moviliza pasiones primarias (miedo, odio, orgullo nacionalista) para anular el pensamiento crítico. El antídoto es la "inteligencia crítica", la única capaz de frenar el dogmatismo y la sumisión.
Llamar a alguien "fascista" o "comunista" de forma indiscriminada es hoy un síntoma de crispación política y un "insulto perezoso" que sustituye a la argumentación.
En "La Vacuna contra la insensatez" propongo fortalecer la educación ética y ciudadana para evitar que la sociedad vuelva a caer en los mecanismos psicológicos que permitieron el ascenso de los fascismos en el siglo XX.
Recuerden: Todos podemos caer en él. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Precaución.
Atribuciones: