Tratar a tus empleados como tus clientes más leales podría llegar a ser lo mejor que puedas hacer. Tratar a la gente con la que trabajamos con respeto, mostrar aprecio por su trabajo y animarlos creará un deseo de tratar también a los clientes. Contribuirá a mayores niveles de productividad y rentabilidad.
Este simple cambio de perspectiva hace que los empleados quieran venir a trabajar y no teman. Los inspira y los motiva a trabajar más duro, producir más y comprometerse más.