Las emociones no son nuestras enemigas, son mensajeras. Nos hablan de nuestras necesidades, valores y experiencias. El problema surge cuando dejamos que nos controlen o cuando las ignoramos.
Las emociones no son nuestras enemigas, son mensajeras. Nos hablan de nuestras necesidades, valores y experiencias. El problema surge cuando dejamos que nos controlen o cuando las ignoramos.