Antes de que Darwin publicara su obra sobre el origen de las especies la multitud de especies existentes y su adaptación al medio se explicaba por los esfuerzos que hacían los individuos en vida.
El ejemplo más famoso, expuesto por Lamarck es el de la Jirafa. ¿Por qué tiene el cuello largo? Pues, decía, de los esfuerzos que hacen por llegar a las hojas que están más altas, de tanto estirarse van naciendo jirafitas con el cuello cada vez más largo. Ya sabemos que esto no es así, entre otras cosas porque sino cada año nacerían jirafas con el cuello más largo, y eso no sucede. Hoy sabemos que la genética funciona de otra manera, o mejor dicho, no sabemos exactamente como funciona. Ahora comenzamos a comprobar como los hábitos o los miedos que tenemos en nuestra vida se pueden transmitir a generaciones futuras.
Se llama epigenética. Y esto explicaría como hijos e hijas de padres con traumas también se ven afectados por ellos. Miedos irracionales que se van transmitiendo generación tras generación. Con Inmaculada León y María José Rodrigo, investigadoras del Instituto Universitario de Neurociencias de la ULL.