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Or


141Un sábado, entró él en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
2Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía,
3y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: «¿Es lícito curar los sábados, o no?».
4Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
5Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado?».
6Y no pudieron replicar a esto.
7Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:
8«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú;
9y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
10Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
11Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
12Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.
13Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos;
14y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos»...
By Heliodoro Mira5
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141Un sábado, entró él en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando.
2Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía,
3y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: «¿Es lícito curar los sábados, o no?».
4Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
5Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado?».
6Y no pudieron replicar a esto.
7Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:
8«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú;
9y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
10Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
11Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».
12Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.
13Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos;
14y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos»...