En ocasiones Dios actúa de maneras inesperadas. El dolor puede nublar nuestra mirada, y apartarnos del camino, a veces, de manera permanente. Siempre hay una forma de sanar y avanzar, sabiendo que la herida sanará, pero nunca apartándose de Dios.
En ocasiones Dios actúa de maneras inesperadas. El dolor puede nublar nuestra mirada, y apartarnos del camino, a veces, de manera permanente. Siempre hay una forma de sanar y avanzar, sabiendo que la herida sanará, pero nunca apartándose de Dios.