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Hay momentos en la vida donde uno entiende que las palabras no son livianas. A veces pensamos que hablar es fácil, que prometer es sencillo, que decir “voy a estar”, “voy a volver”, “voy a ayudarte”, “puedes contar conmigo” no pesa tanto. Pero la verdad es que sí pesa. Pesa muchísimo. Sobre todo cuando esas palabras salen de la boca de un padre.
By Miguel MéndezHay momentos en la vida donde uno entiende que las palabras no son livianas. A veces pensamos que hablar es fácil, que prometer es sencillo, que decir “voy a estar”, “voy a volver”, “voy a ayudarte”, “puedes contar conmigo” no pesa tanto. Pero la verdad es que sí pesa. Pesa muchísimo. Sobre todo cuando esas palabras salen de la boca de un padre.