Pero no grabo esto para que sientan lástima. Lo grabo porque he decidido actuar. Ya he presentado mi queja formal ante el Defensor del Pueblo y ante el Ministerio de Trabajo. Porque el edadismo es una discriminación, y el silencio de las empresas es una negligencia.
No pido privilegios. Pido que las empresas vuelvan a mirar a los ojos a los candidatos. Pido que el talento senior deje de ser invisible. Si tú estás al otro lado y te sientes igual que yo, quiero que sepas que no estás solo/sola.