Vivir con resentimiento es cargar con peso muerto y este peso nos cansa, nos infecta, y nos mata poco a poco. Obviamente no nos mata de forma literal, pero sí nos convierte en muertos vivientes, en zombies. Nos hace feos pues…
Gracias a Dios hay una solución y esta solución se llama perdón.
El perdón es el proceso a través del cuál nos liberamos del resentimiento. Perdonando es como soltamos ese peso muerto y aprendemos a vivir de forma más liviana.