Hola a todos. Soy Sonia Sánchez, y hoy no vengo a hablaros de una victoria, sino de un muro. Un muro hecho de silencio.
El Problema: He llamado a muchas puertas: ministerios, organismos oficiales, medios de comunicación... Buscaba diálogo sobre el edadismo. ¿El resultado? El silencio por respuesta. Y me pregunto: ¿Es este silencio una forma educada de decirnos que ya no contamos?
La Reflexión: Ignorar el talento con experiencia es un lujo que nuestra sociedad no se puede permitir. El silencio administrativo es, en realidad, otra barrera invisible que debemos derribar. Si no nos responden, gritaremos más fuerte.
Cierre: Seguiré luchando porque lo auténtico no tiene fecha de caducidad. Gracias por estar al otro lado y por no guardar silencio conmigo. Nos escuchamos.