A menudo pienso en lo que los algoritmos de selección descartan. Esos filtros automáticos no saben de la integridad que me enseñaron mis abuelos. No saben que una profesional de mi edad no solo sabe gestionar archivos o atender llamadas; sabe mantener la calma en un momento de crisis, sabe tratar a un cliente con la templanza que solo te dan los años y, sobre todo, sabe lo que significa la lealtad a una empresa.
La sabiduría de los 50 no es una carga, es un valor añadido. Es saber resolver problemas antes de que aparezcan.