Es momento de empezar a practicar el dominio propio pidiéndole al espíritu Santo que nos enseñe a desarrollarlo y poder discernir entre lo bueno y lo malo para nuestra vida.
Es momento de empezar a practicar el dominio propio pidiéndole al espíritu Santo que nos enseñe a desarrollarlo y poder discernir entre lo bueno y lo malo para nuestra vida.