Me parto el eje, me desternillo, no paro de reír. Todas estas sensaciones son achacables a una única persona y su hacer en...¡LinkedIn!
Pero, ¿no habíamos convenido que en esta red sólo había cabida para contenido profesional, educado y formal? Tal vez sí, pero eso era antes de conocer a un tipo como Fernando Vaquero y todo lo que cuenta y cómo lo transmite en LinkedIn. Fuera ataduras y corsés diplomáticos con un hombre como este. Y es que no sirven de nada, palabrita...
Para acabar de corroborarlo aquí tenéis el episodio que lo demuestra. Como siempre, en vuestra onda más azul y profesional. La de La Factoría Azul.