
Sign up to save your podcasts
Or


Bienvenid@ al capítulo 35 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la influencia y la persuasión, la oratoria y el hablar en público y, en general, todas aquellas estrategias para conseguir impactar en los demás.
Estamos en la segunda semana de abril y vamos a dedicar el episodio a uno de los mayores comunicadores de toda la historia, Marco Tulio Cicerón. En concreto, vamos a ver las partes en las que se debe dividir un discurso según lo hacía el rétor romano en el siglo I antes de Cristo.
Que estas pautas tengan XXI siglos de vigencia no quiere decir que estén obsoletas, ni mucho menos. Todo lo contrario. Son pautas absolutamente vigentes que cualquier persona que se dedique a hablar en público debería conocer.
En unos instantes vamos con estas pautas. Antes recuerda que en Interacción Humana realizamos formaciones y asesoramientos para aprender y desarrollar todos estos mecanismos de persuasión de los que te hablo semana a semana en el podcast y en el blog.
Si quieres que imparta formaciones para tu empresa o si tienes que preparar una presentación en público, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
Ahora sí, hablemos de Cicerón y de las partes del discurso que él propone.
Cuando hablamos de Cicerón, hablamos de una de las figuras indiscutibles de la historia de la retórica.
Cicerón nació en el año 106 antes de Cristo, en la ciudad de Arpino, en el Lacio romano pero fuera del ámbito capitalino de Roma. Así que podemos decir que era un hombre de provincias, aunque de familia acomodada.
Su padre lo envió a estudiar a Roma cuando era un adolescente, pero ya hablaba griego y era una persona cultivada, lo cual le abrió las puertas de la elitista sociedad romana.
Una vez allí aprendió retórica con dos eminentes profesores romanos y uno griego y más tarde emprendió un viaje al mediterráneo oriental donde acabó de prepararse como orador y abogado.
Este viaje y el aprendizaje que realizó con el abogado y juez Apolonio Molón, acabó de pulir sus dotes como letrado.
El caso es que, a la vuelta del viaje, Cicerón era otro hombre, mucho más seguro de sí mismo y mucho más docto en el uso del lenguaje.
Pues este era Cicerón, uno de los juristas, políticos y maestros más influyentes del mundo clásico y al que me referiré en más ocasiones en este podcast.
El caso es que Marco Tulio Cicerón participaba de una forma de ordenación del discurso que recoge y amplía la tradición griega.
La cuestión es la siguiente: una vez que el orador ha decidido qué material va a incluir en su discurso, es necesario que lo ordene para maximizar los argumentos favorables, minimizar los débiles y llevar a la audiencia a la conclusión que pretendemos de manera inexorable.
Antes de entrar en la descripción de las partes del discurso hay que decir que no siempre es necesario pasar por todas ellas. Dependerá del tipo de alocución que vayas a realizar.
No es lo mismo hacer un speech para la presentación de un producto, que un míting político, que el elogio que se realiza a los novios en una boda. Hemos de actuar con sentido común.
Pero las 6 partes del discurso que voy a presentarte te va a permitir cubrir todas las posibilidades.
De todas form
By Óscar Fernández OrellanaBienvenid@ al capítulo 35 de «Créeme lo que te digo», el podcast en el que tratamos todas aquellas cuestiones relativas al mundo de la influencia y la persuasión, la oratoria y el hablar en público y, en general, todas aquellas estrategias para conseguir impactar en los demás.
Estamos en la segunda semana de abril y vamos a dedicar el episodio a uno de los mayores comunicadores de toda la historia, Marco Tulio Cicerón. En concreto, vamos a ver las partes en las que se debe dividir un discurso según lo hacía el rétor romano en el siglo I antes de Cristo.
Que estas pautas tengan XXI siglos de vigencia no quiere decir que estén obsoletas, ni mucho menos. Todo lo contrario. Son pautas absolutamente vigentes que cualquier persona que se dedique a hablar en público debería conocer.
En unos instantes vamos con estas pautas. Antes recuerda que en Interacción Humana realizamos formaciones y asesoramientos para aprender y desarrollar todos estos mecanismos de persuasión de los que te hablo semana a semana en el podcast y en el blog.
Si quieres que imparta formaciones para tu empresa o si tienes que preparar una presentación en público, envíame un correo a través del formulario de contacto de la web interaccionhumana.es/contacto y enseguida me pongo en contacto contigo.
Ahora sí, hablemos de Cicerón y de las partes del discurso que él propone.
Cuando hablamos de Cicerón, hablamos de una de las figuras indiscutibles de la historia de la retórica.
Cicerón nació en el año 106 antes de Cristo, en la ciudad de Arpino, en el Lacio romano pero fuera del ámbito capitalino de Roma. Así que podemos decir que era un hombre de provincias, aunque de familia acomodada.
Su padre lo envió a estudiar a Roma cuando era un adolescente, pero ya hablaba griego y era una persona cultivada, lo cual le abrió las puertas de la elitista sociedad romana.
Una vez allí aprendió retórica con dos eminentes profesores romanos y uno griego y más tarde emprendió un viaje al mediterráneo oriental donde acabó de prepararse como orador y abogado.
Este viaje y el aprendizaje que realizó con el abogado y juez Apolonio Molón, acabó de pulir sus dotes como letrado.
El caso es que, a la vuelta del viaje, Cicerón era otro hombre, mucho más seguro de sí mismo y mucho más docto en el uso del lenguaje.
Pues este era Cicerón, uno de los juristas, políticos y maestros más influyentes del mundo clásico y al que me referiré en más ocasiones en este podcast.
El caso es que Marco Tulio Cicerón participaba de una forma de ordenación del discurso que recoge y amplía la tradición griega.
La cuestión es la siguiente: una vez que el orador ha decidido qué material va a incluir en su discurso, es necesario que lo ordene para maximizar los argumentos favorables, minimizar los débiles y llevar a la audiencia a la conclusión que pretendemos de manera inexorable.
Antes de entrar en la descripción de las partes del discurso hay que decir que no siempre es necesario pasar por todas ellas. Dependerá del tipo de alocución que vayas a realizar.
No es lo mismo hacer un speech para la presentación de un producto, que un míting político, que el elogio que se realiza a los novios en una boda. Hemos de actuar con sentido común.
Pero las 6 partes del discurso que voy a presentarte te va a permitir cubrir todas las posibilidades.
De todas form