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Escríbenos dejándonos saber tu nombre y desde donde nos escuchas. Déjanos tu petición y oraremos por ti.
En este episodio entramos en una de las enseñanzas más directas y liberadoras de Jesús: “Por sus frutos los conoceréis.” Una frase sencilla, repetida, pero muchas veces usada para controlar, silenciar o generar culpa. Aquí la recuperamos en su sentido original: como una herramienta de discernimiento, protección y claridad espiritual.
Exploramos qué es realmente “el fruto” —no talento, no carisma, no éxito ministerial— sino carácter, espíritu, ambiente, y aquello que permanece cuando nadie está mirando. Hablamos de cómo identificar cuando un entorno espiritual es sano… y cuando no lo es. Y sobre todo, recordamos que discernir no es juzgar: es cuidar tu alma.
Este episodio te ayudará a:
Si alguna vez te dijeron que “cuestionar” era rebeldía… si alguna vez sentiste que algo no estaba bien pero no sabías cómo nombrarlo… este episodio es para ti.
Porque el fruto no miente.
Y Jesús nunca te pedirá que ignores lo que Él mismo te muestra.
By Anel Pérez and Zuli Perez5
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Escríbenos dejándonos saber tu nombre y desde donde nos escuchas. Déjanos tu petición y oraremos por ti.
En este episodio entramos en una de las enseñanzas más directas y liberadoras de Jesús: “Por sus frutos los conoceréis.” Una frase sencilla, repetida, pero muchas veces usada para controlar, silenciar o generar culpa. Aquí la recuperamos en su sentido original: como una herramienta de discernimiento, protección y claridad espiritual.
Exploramos qué es realmente “el fruto” —no talento, no carisma, no éxito ministerial— sino carácter, espíritu, ambiente, y aquello que permanece cuando nadie está mirando. Hablamos de cómo identificar cuando un entorno espiritual es sano… y cuando no lo es. Y sobre todo, recordamos que discernir no es juzgar: es cuidar tu alma.
Este episodio te ayudará a:
Si alguna vez te dijeron que “cuestionar” era rebeldía… si alguna vez sentiste que algo no estaba bien pero no sabías cómo nombrarlo… este episodio es para ti.
Porque el fruto no miente.
Y Jesús nunca te pedirá que ignores lo que Él mismo te muestra.