Una noche oscura en el pueblo de Plateros, iluminada por la luna y las velas de un altar de Día de Muertos. Una mujer contempla la ofrenda llena de flores, pan y retratos, mientras un hombre envejecido carga una enorme piedra en su espalda. Detrás, sombras espectrales con rostros de calavera emergen de la oscuridad, creando un ambiente de misterio y terror.