Este concepto viene de Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista infantil, creó la expresión “madre suficientemente buena”.
Winnicott relaciona la capacidad del adulto de estar más atento al ritmo del bebé que de nuestro propio ritmo personal. La madre o padre suficientemente buena, no es la madre o padre idealizada ni tampoco la madre abnegada, sino una madre o padre en auténtica presencia, sabiendo que vamos a cometer muchos errores, pero tratando de estar emocionalmente disponibles para nuestro hijo.
Escucha nuestro podcast de hoy donde aprenderás que ser un buen padre, no es ser un padre perfecto.