Tal y como anuncién en la entrega anterior, toca alejarnos del género fantástico para irnos a temas más mundanos. Concretamente a una anécdota que me ocurrió el otro día de camino a la piscina. Os prometo que los hechos ocurrieron tal cual, o al menos así es como yo vivo las cosas en mi cabeza.
Espero que lo disfrutéis.