Un carrete escondido en la cripta lleva al detective y a Lucía hasta la Gran Vía. Entre marquesinas, cines y teatros reviven el origen de la emblemática calle madrileña.
En una cabina de proyección olvidada, la película revela un rastro que conecta el palacio con túneles y un camión anónimo y encaja piezas que nadie quería ver.