Un robot que ayuda a los ancianos no puede ser competencia para nuestro querido Ernesto, que puede dejar de lado la invasión (al menos por un rato) para dedicarse a que nadie le haga sobra.
Un robot que ayuda a los ancianos no puede ser competencia para nuestro querido Ernesto, que puede dejar de lado la invasión (al menos por un rato) para dedicarse a que nadie le haga sobra.