Cuando permitimos que una situación de odio o de dolor destruya nuestra fe rompemos la relación con Dios y es entonces cuando el enemigo borra de nuestras generaciones todas las bendiciones del señor
Cuando permitimos que una situación de odio o de dolor destruya nuestra fe rompemos la relación con Dios y es entonces cuando el enemigo borra de nuestras generaciones todas las bendiciones del señor