"El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carece de juicio ni son ciegos" (Elena de White, El Hogar Cristiano, p. 41)
"El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carece de juicio ni son ciegos" (Elena de White, El Hogar Cristiano, p. 41)