Nunca se sabe en la pelota. Llegamos a Chicago temerosos de unos buenos Medias Blancas reforzados por Munetaka Murakami, estrella de la NPB. Pero el enemigo no era solo el equipo rival sino el inclemente clima de Chicago, que por algo la llaman la ciudad de los vientos, a eso hay que sumarle que esos vientos son gélidos. El temor que teníamos a principios de marzo, el de ir a Chicago a principio de temporada, se cumplió. Los peloteros estaban ateridos y con ese clima sacaron un resultado que no solo nos alegra, sino que nos llena de ilusión.