ES LA MUERTE LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?
“Si fuese verdad que las almas de todos los hombres van directamente al cielo en la hora de la disolución, entonces bien podríamos anhelar la muerte antes que la vida.
Esta creencia ha inducido a muchas personas a poner fin a su existencia. Cuando uno está anonadado por los cuidados, las perplejidades y los desengaños, parece cosa fácil romper el delgado hilo de la vida y remontarse hacia el más allá, a la bienaventuranza del mundo eterno” (CS 595).