Aunque la mayoría de mujeres que han abortado no se han arrepentido, al contrario han sentido profundo alivio, existen mujeres que se han arrepentido y quedado con marcas emocionales. Creemos que el aborto debe ser tratado como prioridad de salud pública tanto física como mental, que debería ser acompañado desde el inicio a fin por apoyo psicológico. Sobre todo en este sistema patriarcal donde la opresión hacia la mujer es común a través de la culpa.