Escucha el Evangelio

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Escucha el Evangelio episodes

  • ¿A Quién Amas Realmente?

    ¿Amas a Dios? Tu manera de vivir tiene la respuesta

    La verdadera fe no se mide solamente por lo que sabemos de Dios, sino por cuánto lo amamos y cómo tratamos a los demás. Jesús nos llama a amar al Señor con todo nuestro corazón, alma y mente, haciendo de Él el centro de nuestros pensamientos, decisiones y prioridades. Este amor no puede quedarse en palabras, canciones o actividades religiosas: debe hacerse visible en el perdón, la misericordia, la verdad y el servicio al prójimo. Sin embargo, el fundamento de nuestra transformación no es nuestro esfuerzo, sino Cristo, el Mesías prometido y Señor de todos. Él nos amó primero y se entregó por nosotros. Por eso, seguirlo significa arrepentirnos, confiar en su gracia y rendirle toda nuestra vida.

    32 min
  • Una voz, una Palabra, una Misión

    Hay momentos en los que una nueva etapa comienza con una decisión sencilla, pero llena de propósito. En este episodio especial de Escucha el Evangelio, te invitamos a descubrir una transición que marca el rumbo de nuestros próximos encuentros. ¿Qué cambiará? ¿Qué permanecerá? Y, sobre todo, ¿cómo puedes formar parte de lo que viene?

    Acompáñanos en este anuncio especial y descubre por qué tu participación puede ayudar a que el Evangelio llegue mucho más lejos. Esta nueva etapa también te necesita: escucha, comparte, etiqueta e invita a otros a sumarse a esta misión.

    No te pierdas este episodio. Escucha el anuncio, acepta el desafío y ayúdanos a llevar la buena noticia de Jesucristo a cinco personas más. ¡Seguimos adelante, juntos!

    23 min
  • ¿A quién pertenece tu vida?

    César quiere tu moneda, pero Dios quiere tu corazón

    Vivimos en un mundo que reclama constantemente nuestra atención, nuestro dinero, nuestras decisiones y nuestra lealtad. Sin embargo, ninguna autoridad humana, posesión material o ambición personal puede ocupar el lugar que le corresponde a Dios. La verdadera pregunta no es solamente qué debemos entregar, sino quién tiene derecho sobre nuestra vida.

    Podemos cumplir nuestras obligaciones, respetar a las autoridades y actuar responsablemente en la sociedad sin convertir ninguna de estas cosas en nuestro señor. Dios no busca una obediencia superficial ni una religión de apariencias; reclama nuestro corazón entero. Y cuando descubrimos que hemos vivido divididos, Cristo nos invita al arrepentimiento, la fe y una entrega renovada.

    No le des al mundo lo que pertenece a Dios. Tu vida también le pertenece.

    18 min
  • Una invitación que no puedes rechazar

    Estas invitado… pero ¿estás preparado?

    Dios ha preparado una mesa y extiende una invitación que nace de su gracia. Sin embargo, no todos responden de la misma manera. Algunos rechazan su llamado porque están demasiado ocupados; otros prefieren sus propios intereses antes que la voluntad del Rey. Pero hay una advertencia todavía más seria: no basta con estar cerca de las cosas de Dios; necesitamos pertenecer verdaderamente a Cristo.

    El evangelio no es una invitación para presumir nuestros méritos, sino para recibir por fe la gracia que no merecemos. Cristo llama al pecador, perdona al arrepentido y transforma al que confía en Él. No confundas asistir con creer, ni conocer la verdad con obedecerla.

    La invitación está delante de ti. ¿Responderás al Rey?

    21 min
  • ¿Y si la viña no es tuya?

    La viña no es nuestra

    Dios nos confía mucho más de lo que a veces reconocemos: vida, tiempo, dones, oportunidades, personas y responsabilidades. Pero existe una peligrosa tentación: comenzar a vivir como propietarios de aquello que solamente somos llamados a administrar. Podemos disfrutar las bendiciones de Dios mientras olvidamos al Dios que las concede. La paciencia divina nos llama una y otra vez al arrepentimiento, pero el corazón humano puede resistirse, incluso mientras mantiene una apariencia religiosa. El punto decisivo llega cuando Dios nos confronta con su Hijo. Jesús no vino simplemente para ocupar un lugar en nuestra vida, sino para ser su Señor. Los hombres pueden rechazarlo, pero Dios lo establece como fundamento. Por eso, la verdadera fe recibe a Cristo, se somete a Él y produce fruto. La pregunta permanece: ¿qué estamos haciendo con lo que Dios nos confió?

    18 min
  • El sí que Dios nunca escuchó

    No todo “sí” a Dios nace de un corazón rendido, ni todo “no” significa que la historia terminó. Podemos hablar correctamente, conocer la Biblia, participar en la iglesia y decir las palabras apropiadas, pero Dios mira más allá de nuestras declaraciones: mira nuestra respuesta. A veces, quien inicialmente se resiste termina arrepintiéndose y obedeciendo; mientras quien promete mucho permanece inmóvil. La verdadera fe no se demuestra solamente con lo que decimos, sino con la dirección que toma nuestra vida. Dios no busca una apariencia religiosa, sino un corazón dispuesto a arrepentirse, creer y obedecer. El evangelio nos recuerda que nadie está demasiado lejos para regresar. Cristo recibe al que abandona su orgullo, confía en Él y comienza nuevamente a caminar en obediencia.

    18 min
  • Dios no te debe nada

    Cuando la gracia rompe nuestras cuentas

    Muchas veces medimos la vida con una lógica de méritos: cuánto hicimos, cuánto sacrificamos y cuánto creemos merecer. Pero el Reino de Dios funciona desde una realidad más profunda: la gracia no se recibe porque hayamos hecho suficiente, sino porque Dios es bueno. Él llama a personas en diferentes momentos de su vida, y nadie puede reclamar superioridad por haber llegado antes. La comparación puede robarnos el gozo y convertir la bendición de otro en motivo de queja. Por eso, necesitamos abandonar el orgullo, dejar de llevar cuentas delante de Dios y aprender a vivir agradecidos. Nunca es demasiado tarde para responder al llamado de Cristo. Quien ha recibido gracia no presume de sus méritos: sirve con humildad, celebra que otros sean alcanzados y descansa en la bondad de Dios.

    15 min
  • ¿Y si has olvidado cuánto te perdonó Dios?

    ¿Puedes decir que has recibido el perdón de Dios y, al mismo tiempo, seguir llevando cuentas de las ofensas que otros te hicieron? La gracia que verdaderamente nos alcanza nunca permanece encerrada en nosotros: transforma la manera en que tratamos a quienes nos han herido. Perdonar no significa negar el dolor, justificar el pecado ni renunciar a límites saludables; significa dejar de alimentar la venganza y confiar la justicia a Dios. Cada día tendremos oportunidades para recordar nuestra propia deuda y escoger la misericordia. Cuando recordamos cuánto Cristo nos ha perdonado, la deuda de otros comienza a verse desde una perspectiva diferente. Quizá hoy no puedas cambiar lo que ocurrió, pero sí puedes decidir qué hará esa herida con tu corazón: ¿te encadenará al pasado o te llevará nuevamente a los pies de Cristo?

    22 min
  • ¿Callar, Perdonar o Confrontar?

    ¿Hay alguien a quien necesitas acercarte, pero sigues esperando que dé el primer paso? El amor cristiano no siempre evita las conversaciones difíciles; a veces las provoca para sanar lo que el silencio ha dejado herido. En lugar de hablar de la persona, habla con ella. En lugar de buscar culpables, busca restauración. En lugar de reaccionar desde el orgullo, ora y permite que Cristo gobierne tus palabras. Si has fallado, recibe la corrección con humildad; si te han herido, no alimentes el resentimiento. La meta no es demostrar que tienes razón, sino recuperar la relación y honrar a Cristo. Hoy quizá tu obediencia comience con una conversación que llevas demasiado tiempo evitando. Y si das ese paso con Cristo, recuerda: todavía hay esperanza; Dios puede transformar una herida en un lugar de gracia, reconciliación y restauración.

    26 min
  • Episodio 0: Quiero un corazón que arde

    Quiero un corazón que arde

    «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos abría las Escrituras?» Quizá también tú necesitas volver a escuchar. En este episodio caminamos con los discípulos de Emaús desde la desilusión hasta el encuentro con Cristo resucitado, descubriendo que el Evangelio no solo informa la mente: enciende el corazón, abre los ojos y transforma el camino. Porque Cristo sigue hablando, y con su voz hace el corazón arder.

    26 min

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Escucha el Evangelio es un podcast para quienes desean conocer más profundamente a Jesucristo a través de las Escrituras. En cada episodio leemos el Evangelio, meditamos en su mensaje y descubrimos cómo la vida, las enseñanzas, la muerte y la resurrección de Jesús siguen transformando nuestra fe y nuestra vida cotidiana. Con una enseñanza bíblica clara, profunda y cercana, este espacio invita a creyentes, líderes y buscadores a volver al centro de la fe cristiana.