En el mundo del emprendimiento, muchos negocios fracasan no por falta de esfuerzo, sino por falta de escucha. Los emprendedores se enamoran de su idea, de su visión, de su solución… pero olvidan enamorarse del problema real del cliente.
En el mundo del emprendimiento, muchos negocios fracasan no por falta de esfuerzo, sino por falta de escucha. Los emprendedores se enamoran de su idea, de su visión, de su solución… pero olvidan enamorarse del problema real del cliente.