La Palabra de Dios es una Palabra viva. Lleva consigo el poder de lograr las cosas que declara. Las palabras humanas pueden hablar de lo que es, pero Dios habla de cosas que aún no se han hecho y luego las crea por el poder de su verbo. La Palabra de Dios es una Palabra creadora. La Palabra audible que procede de su boca tiene el poder de crear todo lo que proclama.