Antes de iniciar queríamos disculparnos por lo que ha sido un año muy pobre para Música para Gatos. La vida nos ha atropellado y eso ha dejado poco espacio para dedicar a nuestro tejado. No obstante la buena noticia es que estamos en un mejor momento y del todo decididos a continuar con esta tarea que iniciamos hace ya 6 años y que tiene por objeto acercaros la mejor música. Comenzaremos hoy mismo y como viene siendo habitual en los fines de año precedentes hoy os vamos a ofrecer un programa de aquellos a los que llamamos 'Lo que bailamos los gatos’. Será ya nuestra sexta edición,
Como viene siendo costumbre hoy os vamos a ofrecer una mezcla de algo más de dos horas de duración que pretendemos os sirva para animar vuestras fiestas gatunas y, de paso, para comenzar el año con, según nuestra opinión, un montón de buena música.
Comenzaremos, como siempre, con In the Stone de Earth, Wind & Fire y acabaremos con Busy on the Line de Marc Almond. Entre ambas, una bonita y animada colección que combina cortes de artistas muy conocidos con otros de músicos que no escucharéis en ningún otro lugar, aunque en todos ellos encontraréis ese maravilloso toque jazzístico qué tanto nos gusta a los gatos. En algunos casos con algo de funk, pop, soul, blues, rock... en fin, para nosotros la mejor música de baile desde el swing.
Comentaros también que, si la noche se alarga, siempre podéis recurrir a nuestras listas de años precedentes. Y para hacerlo más fácil, hemos creado una lista pública en Spotify que se llama 'Cats Party' y que incorpora todos los temas presentes en Spotify de todos los programas de fin de año que os hemos ofrecido en este espacio desde el año 2019. Alrededor de 10 horas del mejor jazz, funk, dance, acid jazz o como prefiráis llamarlo, ya que los gatos no somos muy amigos de las etiquetas.
Feliz año nuevo a todos los gatos. Esperamos que el 2026 sea un buen año: Que nos queramos un poco más o, al menos, que nos odiemos un poco menos. Que pongamos manos a la obra con el cambio climático antes de que nos quedemos sin planeta. Y, si puede ser, que los extremismos políticos se ahoguen en sus propias miserias.