Imagínate que estás conduciendo, vas muchas horas manejando y quieres llegar al destino. De repente miras por el espejo retrovisor y te anima el ver que dejaste atrás un largo trecho. Así es tu caminar conmigo; puedes mirar hacia atrás y darte cuenta de que has dejado situaciones difíciles que pensabas que nunca superarías, y hoy son simples recuerdos que dejaron marcado tu corazón con madurez espiritual.