Frente a la angustia o el desespero, no le pidamos a Dios con el reloj, pidamos y oremos desde el corazón, ya el está dando lo que le pides, quizás no en tus formas o maneras, sino en su perfección.
Frente a la angustia o el desespero, no le pidamos a Dios con el reloj, pidamos y oremos desde el corazón, ya el está dando lo que le pides, quizás no en tus formas o maneras, sino en su perfección.