Mis amados en Cristo, quiero que sepan que la vida de fe es una vida de espera, de perseverancia y de paciencia.
Es una vida en la cual hay que cargar nuestra cruz y morir continuamente.
Es una vida de sacrificios, de entrega continua, de renuncia.
Pero también es una vida de milagros, de bendiciones y de grandes acontecimientos para los que saben esperar en Dios.