Esperar elogios y reconocimiento de los demás, es frustrante. La gente cambia. Un dia todo mundo gritaba y elogiaba a Jesus. En menos de una semana, esas mismas personas, pedían a Pilatos que matara a Jesus. Los reconocimientos a veces son sinceros, otras veces solo son por compromiso. Haz las cosas como para Dios, no para el reconocimiento de los demás