Ante la maldad creciente del mundo, es común que nos sintamos desesperados, hasta llegamos a cuestionarnos el interés de Dios por nuestro dolor, él parece distante o indiferente pero no es así como Dios trata con nuestras aflicciones.
Ante la maldad creciente del mundo, es común que nos sintamos desesperados, hasta llegamos a cuestionarnos el interés de Dios por nuestro dolor, él parece distante o indiferente pero no es así como Dios trata con nuestras aflicciones.