Esta enfermedad no acabará en la muerte. Los momentos de sufrimiento tienen un camino de esperanza por el que viene a nuestro encuentro Jesucristo; pidamos la gracia del Espíritu Santo para acoger su presencia en nuestras vidas y depositar nuestros momentos de dolor y enfermedad en Aquel que todo lo puede y en fe digamos al Padre, como Jesús en el Huerto de los Olivos: Padre, que se haga tu voluntad y no la mía (Lc 22, 42) #EnLaHoraDelEncuentro