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“Por la fe en Cristo tenemos paz con Dios quien nos amó; gloríemonos solo en Él.”
En este sermón basado en Romanos 5:1–11 se expone con claridad dónde se encuentra la paz verdadera y por qué el ser humano no puede alcanzarla por sus propios medios. La enseñanza muestra que la paz con Dios no es una emoción pasajera, sino una realidad espiritual que nace de la justificación por la fe en Jesucristo.
Se explica cómo la obra de Cristo termina con la enemistad entre Dios y el pecador, concede acceso a la gracia y establece una posición firme delante de Dios. También se desarrolla el valor espiritual de las tribulaciones: no destruyen al creyente, sino que producen paciencia, carácter probado y esperanza, por la obra del Espíritu Santo en el corazón.
El mensaje destaca el amor de Dios demostrado en la cruz: Cristo murió por los pecadores y reconcilió a quienes eran enemigos. Desde esa reconciliación surge el llamado a gloriarse solo en Dios, cultivar la relación con Él y descansar en la seguridad de su amor.
Un sermón bíblico y pastoral que dirige la mirada a Cristo como la única fuente de paz, esperanza y reconciliación con Dios.
By Iglesia Familia de Fe“Por la fe en Cristo tenemos paz con Dios quien nos amó; gloríemonos solo en Él.”
En este sermón basado en Romanos 5:1–11 se expone con claridad dónde se encuentra la paz verdadera y por qué el ser humano no puede alcanzarla por sus propios medios. La enseñanza muestra que la paz con Dios no es una emoción pasajera, sino una realidad espiritual que nace de la justificación por la fe en Jesucristo.
Se explica cómo la obra de Cristo termina con la enemistad entre Dios y el pecador, concede acceso a la gracia y establece una posición firme delante de Dios. También se desarrolla el valor espiritual de las tribulaciones: no destruyen al creyente, sino que producen paciencia, carácter probado y esperanza, por la obra del Espíritu Santo en el corazón.
El mensaje destaca el amor de Dios demostrado en la cruz: Cristo murió por los pecadores y reconcilió a quienes eran enemigos. Desde esa reconciliación surge el llamado a gloriarse solo en Dios, cultivar la relación con Él y descansar en la seguridad de su amor.
Un sermón bíblico y pastoral que dirige la mirada a Cristo como la única fuente de paz, esperanza y reconciliación con Dios.