Acostarse con un hombre con abdominales bien marcados y que consiga una erección tras las caricias pertinentes será este mismo año una posibilidad al alcance de cualquiera que tenga dinero para pagarlo. Y no estamos hablando de gigolos, ni tampoco de seres vivos, sino de la alternativa masculina a las muñecas sexuales que ya son una realidad para los hombres.