Recordemos que redimir es comprar, es pagar un precio para rescatar o liberar.
El Señor es nuestro redentor pues El ha pagado el precio de nuestro pecado para liberarnos del castigo correspondiente, que es la muerte eterna.
Dios nos ha dado el tiempo, pero nosotros lo hemos perdido, lo hemos vendido, nos lo han robado o lo hemos entregado. En cualquiera de los casos el tiempo ya no es nuestro, le pertenece a otros. ¿quién es dueño de tu tiempo? Cómpraselo, redime el tiempo.