Aunque ni siquiera se le nombra, el verdadero Protagonista trabaja entre bastidores para rescatar a su pueblo. No es que tengan buena suerte; es que tienen un Dios misericordioso. No es casualidad; es providencia.
Aunque ni siquiera se le nombra, el verdadero Protagonista trabaja entre bastidores para rescatar a su pueblo. No es que tengan buena suerte; es que tienen un Dios misericordioso. No es casualidad; es providencia.